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abril 15, 2011

Casualidades.

 
Ni crean que facebook es pura banalidad y frivolidad. Luego el internet ayuda a conocer gente interesante y que PIENSA, sólo hay que saber dónde buscar. Una de esas personas, lanzó una pregunta en su muro:
La pregunta debate de hoy: -En base a tu experiencia personal, las cosas pasan por una importante razón, son obra del destino, o solo "simples casualidades"?
Claro que no me pude resistir a formular mi propia respuesta, y casi casi al vuelo, esto fue lo que contesté (casi copia fiel, corregí dos que tres palabras):

Es cierto que todo en la vida tiene un "porque" pero no creo que sea debido a que ya todo haya estado escrito. Creo que existe una tormenta de casualidades que rodean a un hecho, y ellas van fluyendo algunas en cierta direccion, otras en otra, creando "corrientes" internas dejando residuos que son los que van construyendo la realidad. 

Pero nosotros como seres pensantes tenemos la capacidad de DECISIÓN de lo que queremos, no somos como un asteroide que lleva un rumbo simplemente porque en esa dirección salió disparado y que chocará con algún otro objeto porque coincidieron sus trayectos. Todo lo contario, ya que podemos MODIFICAR nuestra realidad y nuestro entorno, tal vez no a capricho pero si elegir un cierto "rumbo" sabiendo que tendremos que lidiar con la tempestad de casualidades, luchando contra ella si es que la corriente nos llega de frente, o dejarnos llevar si es que la corriente va directo hacia nuestros objetivos.

octubre 29, 2010

Quien decide qué es verdad.



Dentro de esta pesadilla irreal de fuego, sangre, llanto, inseguridad… dentro de estos anhelos por la paz. En un mundo desmoronándose de guerras, corrupción, enfermedad…. ¿Qué se puede esperar? ¿Qué nos puede salvar?

Cuando la esperanza no es más que un personaje de una leyenda lejana y borrosa. Cuando el prójimo viene comerciando soluciones engañosa. En años en que el odio y el rencor ocuparon los corazones, y ya nadie se acuerda del amor, hace muchos años desterrado. En tiempos en los que es necesario desviar la mirada para no contagiarse de tanto horror delante de si, una pregunta inquieta mi mente:

¿Quién decide qué es verdad?

Una de esas noches que intranquilizaron la ciudad, desperté en la angustia de una almohada mojada por el llanto, y en mi mente te vi. A ti, a quien suelo confundir con el enemigo. Sin embargo has sido, tal vez sin esa intención, quien ha venido a amortiguar la dura eterna caída que es la vida.
Te vi a ti, a quien pedí que se marchara porque estaba cansada de las fantasías, y algún día mi felicidad se vería derrumbada por una emboscada ocasionada por la realidad. Pero en una época en que más que existencia buscamos supervivencia, esquivamos proyectiles de acero y de inhumanidad…  me vuelvo a preguntar…

¿Quién decide qué es verdad? La respuesta es, nosotros mismos.

Así que bienvenido seas nuevamente a mi vida. Inventemos un guión con final feliz, y protagonicémoslo, aunque sea puro cuento, igual y logramos el aplauso de pie. O mejor aún, comencemos a actuar improvisadamente y sin espectadores esta aventura de locos que prefieren perder la cabeza en una fantasía que les ofrece una salvación en vida, que aunque ajena a la realidad, puede convertirse en su verdad particular. Una verdad que les da motivación y energía nueva.

Dejemos que viva y que brote esa semilla de especie desconocida, que ha nacido en nuestra mente y corazón. Dejemos que crezca, a ver hasta qué altura llega. A ver qué flores da en primavera, a ver qué frutas da en verano, y si sus hojas embellecerán nuestras calles el otoño del siguiente año. Ojalá nuestros ojos puedan verlo, y sigamos caminando de la mano, en un mundo en el que decido vivir engañando a la muerte, a la guerra, a la enfermedad, al odio, a la tristeza, al desamor.

mayo 15, 2009

Curiosa vida, curiosa muerte...




Es curiosa la vida y curiosa la muerte también. Al parecer llega un momento en que una persona está muy enferma y está sostenida a esta vida con un hilo muy delgado que puede romperse en el primer descuido... o hasta por voluntad del propio enfermo.

Uno no decide cuando nacer. No es conciente. Incluso somos producto de una casualidad. Tampoco decidimos (en la mayoría de los casos) cuando irnos, a menos de que hayamos llegado a cierta edad, o hayamos vivido algo con lo que logamos superar el miedo a pasar esa puerta misteriosa, de la que mucho se habla pero en realidad nadie sabe si en verdad existe, o qué hay detrás de ella.

Así es. No se sabe si la muerte es un descanso eterno, o es una inconciencia infinita, o si la mente viaja a otro lugar.

Yo desde hace muchos años soy de la idea de que te mueres y ya, es el fin. Si hay otras vidas u otros universos paralelos, u otras formas de la conciencia, aún no está comprobado. Por eso, todo lo que queramos hacer, disfrutar, lograr, decir... tenemos que hacerlo en ESTA vida, que es la única que tenemos, o al menos es la única de la que somos concientes. Y sobre todo con las personas, tenemos que disfrtuarlas ahora que las tenemos.

De pronto un día vamos a despertar y ver en el espejo un cuerpo cansado, arrugado y lleno de achaques, y vamos a reclamarle a la vida: ¿por qué me hiciste esto? pero la vida nos responderá: Yo no te lo hice, te lo hiciste tú mismo.

Tal vez cuando muera voy a tener que retirar mis palabras, tal vez pasemos a un estado muy elevado en el que mejores cosas serán posibles...

No lo se.