diciembre 10, 2008
Perfiles: Asesinos seriales parte 1 de... no sé cuántas
El motivo de su crimen no es material sino psicológico, muchas veces las víctimas le representan algo traumático de su vida de lo cual no se han podido liberar, o le representan un trofeo, matan para su propia satisfacción sexual, por sadismo, o el acto en sí es para ellos su forma de demostrar superioridad ante el mundo.
Algunos fueron personas que sufrieron algún tipo de abandono que ocasionó un aislamiento social, y durante estos largos periodos de soledad fueron creando fantasías en su mente que involucraban homicidios, violaciones y otros actos violentos, y estas fantasías fueron desarrollándose hasta transformarse en deseos, metas, razones de vivir.
Algunos expertos distinguen dos tipos de asesinos seriales:
Los organizados, que son la mayoría, podrían pasar por personas normales, incluso atractivas. Uno no se imaginaría lo que pasa por sus cabezas, y ellos están perfectamente conscientes de sus actos, saben que lo que hace está mal pero no les genera ningún remordimiento. Por el contrario, se sienten orgullosos, superiores. De hecho, muchos de ellos juegan a ser “Dios” pues sienten que tienen el poder de la vida o la muerte en sus manos, además de que poseen un alto coeficiente intelectual. Este tipo de asesinos siempre siguen un patrón ordenado a la hora de matar: el arma, el tipo de persona, el procedimiento, el motivo, etc. Es decir, son metódicos y rutinarios. Se podría decir que tienen un sello particular.
Los desorganizados en cambio no siguen un patrón, un día pueden matar con arma blanca, otro día con un revólver, otro día asfixiar. Por lo regular por lo mismo son más fáciles de capturar, además de que algunos de estos sí tienen algún tipo de desorden mental como paranoia, y otros cuantos tienen bajo nivel intelectual, y sus actos comúnmente son motivados por toda una vida de frustraciones. Es decir, que matan porque solo así se pueden sentir realizados, superiores.
Para entender un poco más lo que hay en estas mentes, es necesario ver el trasfondo en la vida de esas personas, y cuando esto se hace, es evidente que son personas que sufrieron de abusos durante su infancia o adolescencia del tipo sexual o psicológico, también hay factores como el uso de drogas o alcohol en exceso o el sentimiento de odio hacia la sociedad culpándola por sus fracasos.
Continuará… (tal vez)
noviembre 19, 2008
Se rentan niños... para pedir limosna
Pero luego me llegó un mail que hablaba de un reportaje del 2007 que se hizo en el programa de facundo "INCÓGNITO" en el que se descubría un supuesto negocio en el que rentan niños a las "marías" para causar lástima, cosa que dudé por un instante pero luego en internet me encontré con esta noticia del 2003 en la que AFIRMAN este hecho. Tienen a los niños drogados todo el día para que no den lata, y se los sueltan a cualquiera que llegue a solicitarlo por una cantidad que varía desde los 400 a los 1000 pesos...
¿Hasta dónde hemos llegado?, ¿Ayudas más si no les das?
Luego seguí navegando por la red buscando más información y me encontré con comentarios de blogs de gente de diferentes partes de México en los que decían que en sus comunidades también se practicaba este delito, las marías en las fronteras rentan niños para darle lástima a los gringos. Y entonces descubrimos una nueva fuente generadora de drogadictos y delincuentes... y ¿quién hace algo?
octubre 23, 2008
Personas de la "Juventud Acumulada"
Por ellos aprendí que la vida es como un ciclo cerrado, cuando naces careces de dientes, necesitas muchas atenciones y mimos, que te cambien el pañal, que te bañen, transladarte con la ayuda de una andadera, que te den de comer en la boca... y cuando eres anciano, poco a poco vas regresando a esas épocas... vas adquiriendo nuevamente esas necesidades... la diferencia es que, por lo regular, un bebé es una bendición y un anciano es una carga.
Ojalá y los más jóvenes pudieramos hacerle honor al género humano del que tanto estamos orgullosos de pertenecer, y dejaramos de ver que las personas muy mayores solo son gente que está esperando la hora de morirse, improductivos, incapaces de ser felices... ojalá cambiaramos de actitud por una de agradecimiento, recordando algo que podría ser obvio pero al parecer no lo es, gracias a los ancianos es que estamos los jovenes aquí, que gracias a ellos tenemos el conocimiento, la experiencia, el APRENDIZAJE...
Debemos concientizarnos y atender a esas necesidades, y no solo hablo de bañarlos, darles de comer, llevarlos al médico, transportarlos, etc...
Aunque también todos sabemos que mientras más viejos, más necios, quieren que todo se haga como en "los tiempos de juventud", y muchas veces este será el motivo de que la familia los vaya a querer rezagar poco a poco. Por ello también hay que procurarles ayuda psicológica que los ayude a adaptarse a los cambios en la sociedad y en la forma de comportarse.
Debemos buscar maneras para ayudar a que esas personas (por lo menos, las cercanas a nosotras) lleguen al final de su vida de una manera digna (como a todos nos gustaría terminarla).
octubre 14, 2008
El llanto
Esposo de la llanta. (=D)
La mayoría de las personas tenemos muchos prejuicios acerca del llanto.
“Si lloras es porque eres débil”, “Llorar es sólo para las mujercitas”, “¿por qué lloras? ¡Ya madura!”, “Son niñerías”, “Lágrimas de cocodrilo”, “No me vengas con chantajes”…
Son algunas de las frases que la gente dice cuando ve a un adulto llorar. Pero, ¿qué tan ciertas son?
El llanto es una herramienta que en etapas tempranas nos ayuda a dar a conocer nuestras sensaciones básicas: hambre, dolor, sed, temor… por lo que se convierte en una actividad básica para la propia supervivencia.
Crecemos, y comenzamos a expresar nuestras necesidades utilizando otras herramientas como el lenguaje, y empezamos a rezagar el llanto, influenciados principalmente por la sociedad, convencidos de que llorar es un símbolo de debilidad.
Pero reprimir el llanto solo causa un efecto negativo, ya que genera más estrés y desequilibrio. Al llorar liberamos adrenalina y noradrenalina, y esta última contrarresta el efecto de la primera generando una sensación de tranquilidad y desahogo. Por eso, después de llorar nos sentimos más tranquilos y algunos hasta nos hemos llegado a quedar dormidos.
Llorar no es de débiles sino todo lo contrario, te fortalece y te libera. Llorar nos puede ayudar a resolver mejor un problema, a pensar mejor cuando estamos en situaciones que nos sobrepasan (tristeza, enojo, alegría, estrés, desesperación…). Si sentimos muchas ganas de llorar, es bueno buscar un lugar para poder hacerlo, ya que aguantar esta emoción solo generará más confusión…
¿De acuerdo? Bien, ahora vayan y explíquenle eso a mi novio jejeje