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agosto 04, 2009

Rompecabezas

Antes que nada, este es un post de caracter personal. Creo que ya habrá más de estos, pues si no lo hago, mi blog estará muy abandonado jajaja... bueno, es algo que escribí anoche mientras estaba confundida, sola, sin internet, bajo efectos de la cafeína. Hay elementos que no deben mezclarse, como los que diré a continuación:



Rompecabezas.

Tuve un sueño muy irreal. Las cosas no estaban donde deberían, no tenían la función que les corresponde, no estaban en el tiempo y el momento adecuado, y yo me sentía en un mundo totalmente ajeno, me sentía perdida pero me consolaba que solo era un sueño y que al despertar todo volvería a tranquilizarse.

Ahora ya desperté y nada del sueño ha cambiado, las cosas siguen en desorden, y más aún, pues de pronto ya es agosto y es como si el pasado mes se hubiera partido en 4 piezas de rompecabezas y se hubieran esparcido en la dimensión del tiempo y tuviera que juntarlas, una por una.

La primera pieza es aquella en la que cumplí un reto personal, uno muy grande, pero por más difícil que pareciera, no lo hubiera siquiera intentado de no saber que podía cumplirlo. En esta pieza me saqué una espinita que tenía clavada en mis recuerdos, enmendé errores del pasado, cometí nuevos, aprendí de ellos, compartí lo que se, y aprendí mucho más de lo que me esperaba. Me superé y sorprendí a mí misma, y a pesar de que hubo errores, estoy tranquila porque sé que no dependieron de mí, y me siento orgullosa.

En esta pieza conocí a nuevas personas, que se quedarán por siempre en mis recuerdos por las sonrisas que me brindaron aún en los momentos de mayor presión, o simplemente por haber compartido el mismo tiempo y espacio por un intervalo de 4 semanas, y haber cruzado algunas cuantas palabras, haber compartido un desayuno, algún desahogo o algún consuelo. Aún con esto, algunas de esas personas pasarán de largo, quedando simplemente como un bonito recuerdo. Otras, espero, trascenderán para pasar a ser parte importante de mi vida.

La segunda pieza es algo oscura y triste. Es una pieza en la que tuve una pérdida irrecuperable. Una pieza en la que vi a mi familia llorar, saldé una deuda emocional pendiente, y recordé que la vida no es para siempre. Es una pieza en la que vi las diferentes etapas del dolor, y ocurrieron cosas que no me puedo explicar. Fue una pieza que también me abrió los ojos ante ciertas situaciones, y me hizo darme cuenta lo fuerte que soy.

La tercer y cuarta pieza son las más confusas de todas.

La tercera se trata de una falacia que creí ciegamente durante 13 meses, pero la verdad siempre sale a flote y todo cae por su propio peso. Tenía ataduras emocionales hechas de falsas ilusiones, aunque como siempre, la cruel verdad estuvo ante mis ojos todo el tiempo y yo simplemente había decidido ignorarla tratando de ser feliz dentro de un cuento de hadas, esperando mi final feliz. Y hubo un final, pero no feliz como yo hubiera querido, fue un final confuso e inesperado, que me dejó deseando saber si dentro de la suma de los “te amo” verdaderos con los falsos, me quedo con saldo a favor, o salgo perdiendo.

La cuarta pieza es un posible nuevo comienzo. Es una puerta que al parecer está abierta de par en par, o mejor dicho un cofre abierto, que tiene un resplandor que emana de su interior, pero no sé si tomar, pues no todo lo que brilla es oro. Tomar el cofre del contenido resplandeciente sería arriesgarme a que sea una nueva falsa ilusión, un nuevo engaño, o que por el contrario, sea un inmenso tesoro.

Mi cabeza sabe que debe alejarse de todo, incluyendo el cofre, para poder reunir todas las piezas de la realidad, y formarme una nueva y mucho mejor. Pero mi corazón teme regresar y que el cofre ya no esté… pero es mejor estar preparada para recibir el contenido a manos llenas y con los brazos abiertos, y no mutilada como me encuentro ahora, sin brazos ni piernas, ya que si lo que tiene el cofre es felicidad, escurrirá como el agua, y se me escapará sin haberla disfrutado...

mayo 15, 2009

Curiosa vida, curiosa muerte...




Es curiosa la vida y curiosa la muerte también. Al parecer llega un momento en que una persona está muy enferma y está sostenida a esta vida con un hilo muy delgado que puede romperse en el primer descuido... o hasta por voluntad del propio enfermo.

Uno no decide cuando nacer. No es conciente. Incluso somos producto de una casualidad. Tampoco decidimos (en la mayoría de los casos) cuando irnos, a menos de que hayamos llegado a cierta edad, o hayamos vivido algo con lo que logamos superar el miedo a pasar esa puerta misteriosa, de la que mucho se habla pero en realidad nadie sabe si en verdad existe, o qué hay detrás de ella.

Así es. No se sabe si la muerte es un descanso eterno, o es una inconciencia infinita, o si la mente viaja a otro lugar.

Yo desde hace muchos años soy de la idea de que te mueres y ya, es el fin. Si hay otras vidas u otros universos paralelos, u otras formas de la conciencia, aún no está comprobado. Por eso, todo lo que queramos hacer, disfrutar, lograr, decir... tenemos que hacerlo en ESTA vida, que es la única que tenemos, o al menos es la única de la que somos concientes. Y sobre todo con las personas, tenemos que disfrtuarlas ahora que las tenemos.

De pronto un día vamos a despertar y ver en el espejo un cuerpo cansado, arrugado y lleno de achaques, y vamos a reclamarle a la vida: ¿por qué me hiciste esto? pero la vida nos responderá: Yo no te lo hice, te lo hiciste tú mismo.

Tal vez cuando muera voy a tener que retirar mis palabras, tal vez pasemos a un estado muy elevado en el que mejores cosas serán posibles...

No lo se.

marzo 16, 2009

Cerca,

Ibamos en camino a nuestro compromiso con unos minutos de retraso, pero sabíamos perfectamente dónde era el lugar en el que teníamos que trabajar. Es por eso que el conductor de la camioneta no dudó en dar vuelta en esa esquina y dirigirse directamente hacia la casa, y a muy alta velocidad. Pero ahí estaban ellos, en la entrada, por la parte de afuera, ignorantes de nuestra identidad. Ellos tan solo vieron una camioneta que se acercaba directo hacia ellos a toda velocidad. Por eso no dudaron en desenfundar la pistola y cortar cartucho, y dirigir el arma hacia nuestro vehículo. El conductor, ajeno por completo como suele ser su costumbre y rayando casi en la imprudencia, no se inmutó y siguió avanzando hasta emparejarse con las personas de la entrada, quienes eran el dueño de la casa y aparentemente uno de los guardaespaldas.

- "Venimos a trabajar en la fiesta"
- ¿Qué fiesta?

La pregunta nos dejó un poco más helados de lo que ya estabamos. Bastaba con que el interlocutor no creyera la única y verdadera explicación del porque estabamos ahí, para que presionara el gatillo. El silencio de tres segundos después de dicha pregunta nos pareció una eternidad, hasta que el mismo sujeto dijo:

- Ah, la reunión, si, pásenle...

Al final de la fiesta, entre risas, el dueño de la casa se disculpó por el recibimiento, diciendo"esque ahorita está cabrón", seguido de otras frases que nos hicieron reir más por los nervios que por otra cosa, que enunciaban "dos pasos más y si les tirabamos" o "nomás porque vimos que venían mujeres a bordo".

En ese momento, aunque estaba asustada, no supe lo cerca que estuvimos de morir. Fue hasta que estuvimos en casa de la mamá de uno de nosotros pues nos contó que ella había tenido una amistad con el dueño de esa casa y que tuvo que alejarse de él por el peligro en el que constantemente se encontraban...