
Rompecabezas.
Tuve un sueño muy irreal. Las cosas no estaban donde deberían, no tenían la función que les corresponde, no estaban en el tiempo y el momento adecuado, y yo me sentía en un mundo totalmente ajeno, me sentía perdida pero me consolaba que solo era un sueño y que al despertar todo volvería a tranquilizarse.
Ahora ya desperté y nada del sueño ha cambiado, las cosas siguen en desorden, y más aún, pues de pronto ya es agosto y es como si el pasado mes se hubiera partido en 4 piezas de rompecabezas y se hubieran esparcido en la dimensión del tiempo y tuviera que juntarlas, una por una.
La primera pieza es aquella en la que cumplí un reto personal, uno muy grande, pero por más difícil que pareciera, no lo hubiera siquiera intentado de no saber que podía cumplirlo. En esta pieza me saqué una espinita que tenía clavada en mis recuerdos, enmendé errores del pasado, cometí nuevos, aprendí de ellos, compartí lo que se, y aprendí mucho más de lo que me esperaba. Me superé y sorprendí a mí misma, y a pesar de que hubo errores, estoy tranquila porque sé que no dependieron de mí, y me siento orgullosa.
En esta pieza conocí a nuevas personas, que se quedarán por siempre en mis recuerdos por las sonrisas que me brindaron aún en los momentos de mayor presión, o simplemente por haber compartido el mismo tiempo y espacio por un intervalo de 4 semanas, y haber cruzado algunas cuantas palabras, haber compartido un desayuno, algún desahogo o algún consuelo. Aún con esto, algunas de esas personas pasarán de largo, quedando simplemente como un bonito recuerdo. Otras, espero, trascenderán para pasar a ser parte importante de mi vida.
La segunda pieza es algo oscura y triste. Es una pieza en la que tuve una pérdida irrecuperable. Una pieza en la que vi a mi familia llorar, saldé una deuda emocional pendiente, y recordé que la vida no es para siempre. Es una pieza en la que vi las diferentes etapas del dolor, y ocurrieron cosas que no me puedo explicar. Fue una pieza que también me abrió los ojos ante ciertas situaciones, y me hizo darme cuenta lo fuerte que soy.
La tercer y cuarta pieza son las más confusas de todas.
La tercera se trata de una falacia que creí ciegamente durante 13 meses, pero la verdad siempre sale a flote y todo cae por su propio peso. Tenía ataduras emocionales hechas de falsas ilusiones, aunque como siempre, la cruel verdad estuvo ante mis ojos todo el tiempo y yo simplemente había decidido ignorarla tratando de ser feliz dentro de un cuento de hadas, esperando mi final feliz. Y hubo un final, pero no feliz como yo hubiera querido, fue un final confuso e inesperado, que me dejó deseando saber si dentro de la suma de los “te amo” verdaderos con los falsos, me quedo con saldo a favor, o salgo perdiendo.
La cuarta pieza es un posible nuevo comienzo. Es una puerta que al parecer está abierta de par en par, o mejor dicho un cofre abierto, que tiene un resplandor que emana de su interior, pero no sé si tomar, pues no todo lo que brilla es oro. Tomar el cofre del contenido resplandeciente sería arriesgarme a que sea una nueva falsa ilusión, un nuevo engaño, o que por el contrario, sea un inmenso tesoro.
Mi cabeza sabe que debe alejarse de todo, incluyendo el cofre, para poder reunir todas las piezas de la realidad, y formarme una nueva y mucho mejor. Pero mi corazón teme regresar y que el cofre ya no esté… pero es mejor estar preparada para recibir el contenido a manos llenas y con los brazos abiertos, y no mutilada como me encuentro ahora, sin brazos ni piernas, ya que si lo que tiene el cofre es felicidad, escurrirá como el agua, y se me escapará sin haberla disfrutado...