marzo 30, 2010

También se cansa el corazón

Creeme que te entiendo. Yo lo he vivido. Se que el corazón, así como el cuerpo, también se cansa llegado un momento. Y más en relaciones destructivas.

Sé que se cansa de entregar sin medida sin obtener respuestas, sólo rechazos, sólo agresiones... se cansa tanto que no puede seguir entregando más... como si se quedara sin nada... con un hueco que hay que llenar.

Déjame llenar tu copa vacía de amor con el vino de mis besos y caricias, y embriagarnos hasta perder la conciencia de que hay un mundo acusador y demandante allá afuera. Y después dormir juntos, pues el sueño regenera corazones, hasta que recuperes las fuerzas y al despertar estes listo y puedas volver a amar.

marzo 29, 2010

Mejor volar

¿Convencionalismos sociales respecto al amor? yo, paso... me resulta absurdo, además de aburrido.

¿Para qué?

He visto muchos matrimonios desmoronarse, corazones romperse, vidas destruirse por la necedad de seguir la lína de "lo que se debe hacer", o bien, por ajustarse a un paradigma.

A mi, no me va a pasar.

¿Para qué echar raíces, si puedes volar?

(También se puede volar acompañado)

febrero 27, 2010

El ermitaño feliz.



El poder para ser feliz no es una energía que provenga del exterior, es algo que vive dentro de ti. Pasamos la mayor parte de nuestra vida haciendo caso a ideas estúpidas tomadas del entorno frívolo y plástico que nos propician tal vez los medios, las amistades o la sociedad, que desde muy chicos nos vamos forjando ideas equivocadas, torciendo conceptos hasta que nos encontramos totalmente convencidos de que aquello que son simples deseos, constituyen una verdadera necesidad.

¿Se puede ser feliz solo, en una cueva, con tan solo aquello que te cubra tus necesidades básicas y te resguarde de las inclemencias? Se puede, ya que el ser humano tiene una capacidad sorprendente de adaptación. Además, si fueramos forzados a repentinamente vivir bajo esas circunstancias, no nos quedaría de otra, es la ley de la vida, ya lo dijo Darwin, sólo evolucionarán aquellos que  sepan adaptarse a los cambios, por más bruscos que estos sean. Y ser feliz con lo que se tiene es parte de la adaptación, y se logra valorando lo que se tiene, o aferrándose a un soporte que bien puede ser la fe, los recuerdos o la esperanza, ya sea de una vida mejor o del fin de esta.Yo aplico el concepto de Darwin, no en cuanto a evolución de las especies, sino personal, interno, emocional. Aunque admito, el caso del ermitaño feliz es sólo un ejemplo extremista, en el que nadie que tenga uso de razón quisiera estar.

Pero lo que trato de decir es: En la vida es posible desprenderse de absolutamente todo lo que sea deseo, confort, placer, sentimiento, posesión, y sobrevivir. Pero requiere de un proceso, cuyos elementos son: voluntad, paz, estabilidad, dominio de los pensamientos y las emociones, y la más importante: paciencia. Además de la capacidad para dejar de ver un desprendimiento como una pérdida, y empezar a verlo como un fin de ciclo de muchos que conforman en esta vida. Cuando se aprende a no apegarse a una persona, cosa, trabajo o situación, los procesos en los fines de ciclo llegan a ser más cortos y mucho menos dolorosos, dejándonos listos para abrir nuevos ciclos, mirar siempre adelante.

febrero 26, 2010

Diccionario de términos de la Filosofía Wendiana: Amor bulímico



Amor bulímico.

Dícese de aquel que siente una persona que ama compulsivamente, es decir, de manera frecuente sin encontrar saciedad, por el impulso de controlar una ansiedad que le da la sensación de soledad, que en realidad es imaginaria, pero después de mucho amar y al darse cuenta de que se ha excedido, la persona encuentra remordimientos y "vomita" el amor que ha dado o recibido, quedando nuevamente con una sensación de vacío la cual provoca una nueva ansiedad, y el proceso se repite desde el principio una y otra vez.

¿Existe cura para este transtorno?

Se debe llevar una dieta balanceada, en la cual la persona hace una introspección de su mente y sus emociones, evaluando todo aquello con lo que ha estado alimentando su alma: sus virtudes y defectos, sus carencias y sus abundancias, todas sus posesiones (tanto materiales como emocionales), sus acciones, sus amistades, sus actividades, sus vicios, su estilo de vida, etc... y de este modo saber lo que realmente nutre su vida y la enriquece, y comerlo en pequeñas raciones, y eliminar de su dieta lo que simplemente ocupa un lugar más haciéndolo engordar y creándole sensaciones de vacío y ansiedad.

Todo esto sin dejar de disfrutar de vez en cuando los placeres del paladar espiritual.

febrero 15, 2010

Es complicado. O bien, "Crónica de un rompimiento"

*Este es un post que rescaté de mis publicaciones en el "Ladies' Room", solo que en ese entonces lo subí como "anónimo"

…hay historias de amor que son como una travesura infantil. Como cuando te dicen: ¡No toques las galletas, que están recién salidas del horno!, pero tus ganas son tan grandes que corres hacia ellas pensando “¿Qué puede pasar?” y terminas quemándote, tirando toda la bandeja, regañado, y castigado, y por supuesto, sin galleta. Así fue esta historia, y al terminar, el dolor fue tan intenso como el amor que sentí. Ustedes juzguen qué tan grande, con esta crónica que escribí justo la mañana después del rompimiento…

Ya amaneció. Y de la peor manera: sin ti. El dolor emocional y la opresión que sentía ayer en el pecho se han transmitido al resto del cuerpo y ahora siento también en él un dolor físico, y esta… ausencia… esta falta de resignación. Esta negación al no tenerte. Este forzado "yo", deseando con todo mi ser que siga siendo un “nosotros”. Esta culpa, estos recuerdos, esta historia, esta ilusión que es aún más grande que cuando todo empezó, pues ahora ya creo en el amor que me tuviste, aunque es demasiado tarde, pues te me fuiste…  como bien supuse que podría pasar.
Ya van algunas horas del día, el mundo gira, la gente trabaja, incluso tú… y yo sigo en mi cama escribiéndote, pensándote a cada minuto como siempre lo hice desde que te conocí. Para mí nuestra historia fue lo que siempre soñé tener: Me encantas en todos los aspectos y me hiciste entrar en un mundo nuevo. Dos meses me tardé para entender o creer cuán diferente eras del resto de los hombres, y ese es el hueco más grande que dejas en mí, porque en estos momentos siento que ya jamás voy a querer estar con alguien más.
Me negaste el último beso, el último abrazo… hasta eso me hace falta… no sólo tú…
Después de todas las historias y rompimientos del pasado y que había salido bien librada, ahora es a mí a la que le tocó perder, llorar, y hasta gritar. Me tocó pasar el doloroso proceso de resignación, el cual aún no empieza, pues yo todavía quiero estar contigo, todavía te amo… todavía quiero intentarlo. Todavía mi corazón alberga una diminuta esperanza de que aún sientas algo por mí, de que me quieras perdonar con el paso de los días y quieras retomar lo que empezamos y que nos costó tanto trabajo. Desde un inicio sabíamos que iba a ser difícil dadas las circunstancias, mas no imposible… pero, si el daño fue irreparable, perdón. Te tuve muy poco tiempo, pero tardaré demasiado en dejarte de amar, dejar de pensar en ti.

Y esa es la historia. Sabíamos ambos que debimos esperar un tiempo antes de pretender estar juntos. Aún así, fuimos impacientes y decidimos aventurarnos con todo y que sabíamos de las posibilidades de fracaso, pero deseando que todo saliera bien, y ese fue el primer y creo yo verdadero gran error cometido. Un error suficientemente grave del que se derivaron situaciones como para que ahora tenga que forzarme a olvidarte… y es complicado. Así como difícil es dejar de pensar en ti, a pesar de que te deseo tanto y te amo tanto.

Y es fácil borrarte del mapa, pero es complicado borrar el rastro que dejaste en mi cabeza que me puede llevar hacia ti, en cualquier instante. Es fácil borrar las fotos, pero es complicado borrar la imagen de mi cabeza de aquellos buenos momentos que vivimos y no se deben al mundo mostrar. Es fácil borrar los mensajes de texto, las conversaciones, pero es difícil olvidar el peso que cada una de esas palabras tuvieron en mí. Pero debo hacerlo, respetar tu decisión y respetar mi dignidad, valorarme para poder continuar.

Pero eso…  es realmente complicado.